Me abrazaron como a un niño.
Me dijeron que aprenda a respirar y que luego me relaje.
Que, si tal vez me aceptaba, todo iría mejor.
Tuve que confiar, todos tenemos que hacerlo tarde o temprano.
Y así fue, me sentí libre y puramente vulnerable, un retorno luego de un largo tiempo.
Ya sabes que son instantes..
Siempre nos hace ruido la cabeza, pero permití que el ruido este ahí, no lo alimentes.
Escuchalo, escuchate, algo quiere mostrarte... será un tesoro?
Enseñanzas de la Abuelita Ayahuasca en la primer Ceremonia 3/5/2015
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